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¿Cuál es elemento más sexy de tu organización?

¿Qué la hace atrayente para los empleados y los clientes?

 

Categoría: Culturas de innovación desde el ser

Duván Armando Moreno Marín

Fecha a publicar: 16/06/2014

 

Hoy les voy a contar una historia: Hace algunos años, sucedió un evento desafortunado en un local de Starbucks en Washington, Estados Unidos. En medio de un robo, varios empleados del establecimiento perdieron la vida. Aunque tenía su agenda llena, el líder general de la compañía, decidió posponer todo y ponerse al frente de la situación en persona. Se desplazó a Washington y estuvo acompañando a las familias en este momento tan complejo, fue una voz de aliento para sus compañeros y estuvo disponible para atender los requerimientos de las autoridades en las investigaciones asociadas al crimen.

Asistió a los sepelios y finalmente anunció que desde ese momento las utilidades generadas por esta sucursal serían destinadas como aportes a organizaciones comprometidas con la reeducación de pandilleros.

Si bien, ésta última decisión puede tener intereses comerciales, lo importante es pensar en la reacción de las personas que hacían parte de la compañía en ese momento.

Por encima de cualquier diferencia ideológica, metodológica, académica o procedimental, los empleados de Starbucks se sintieron parte de una compañía en el sentido literal de la palabra, se sintieron parte de una comunidad donde todos y cada uno es importante. Si el líder general de la compañía podía darse el lujo de ser “más humano” e interesarse por el bienestar de los individuos y sus familias, ¿qué razón tengo yo para no hacerlo con mi compañero de al lado o con la empresa como un todo?

Hasta hace unos años la meta de muchas empresas a nivel mundial era aparecer en las listas de las empresas más grandes de su país, en estos listados se hace una ponderación económica de los activos y pasivos de las compañías para determinar sus balances económicos. Generalmente las compañías que logran utilidades exorbitantes son consideradas monstruos o gigantes en sus respectivas industrias.

Sin embargo, desde hace algún tiempo comenzó a circular otro tipo de listas que buscan a las mejores empresas para trabajar y ya hoy en día las empresas tienen por objetivo tener buenas calificaciones en lo que respecta a su clima organizacional.

Por supuesto sigue siendo importante tener los balances esperados, “en grandes números negros”, pero cada vez más se entiende la importancia de ser reconocido por las cualidades humanas. Al final de cuentas, a los humanos: clientes, proveedores, asociados y empleados, nos gusta relacionarnos con humanos, no con monstruos o gigantes.

Cuando de relaciones se trata, los seres humanos buscamos establecer un vínculo de confianza y las relaciones comerciales no están exentas de este requisito. ¿Por qué una empresa con buen clima organizacional genera confianza?

Consideremos lo que cualquiera de nosotros podría pensar acerca de una empresa que además de sus buenas utilidades ofrece un buen clima organizacional: “Si una empresa está considerada como un buen lugar para trabajar entonces sus empleados deben sentirse felices; es muy probable que tengan una capacitación permanente; al ser más felices y estar más capacitados, su trabajo será más eficaz y profesional. Por lo tanto, si la empresa tiene grandes utilidades, seguramente es consecuencia directa de su trabajo eficiente”.

Aunque estas conjeturas están llenas de suposiciones, es innegable que la especulación hace parte del patrón mental de la mayoría de nosotros como individuos. Lo que realmente importa, lo que hace la diferencia, es preocuparnos por nuestros colaboradores, es hacerles sentir que de verdad son importantes, así como lo que les sucede; que son considerados individuos que hacen parte de una compañía y que su participación es valorada.

Como sospecharán, los beneficios de ésta capacidad de filiación aplica a todos los aspectos de nuestra vida, incidiendo directamente en la fluidez y gratificación de nuestras relaciones a todo nivel.

¿Cómo valoras a las personas que te rodean? ¿Les has hecho saber lo gratificante que es compartir con ellos y lo importante que son para ti?