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Nuestra capacidad de materializar

Soñar es maravilloso y lo es más aún materializar lo que deseamos, aclarando que un deseo sin acción es solo eso, algo que tenemos en la mente, cuando conectamos ese deseo con la acción, materializamos.

El acto creativo, acompañado de cómo nos queremos sentir en cada aspecto de nuestras vidas nos lleva a pensar en las acciones requeridas para lograrlo. Para empezar, el foco en lo que queremos es clave, es definir a lo que le quiero dar mi tiempo, pasión, lo que quiero sembrar con la certeza (fe) de que se manifestará en la realidad.

Con ese foco claro, se le suma algo que hace pocos días me llegó de una maravillosa charla “Aprende a construir riqueza en tu vida, de Ximena Duque”, en la cual se hace referencia a cuatro (4) herramientas para materializar lo que queremos y son: los pensamientos (es la forma como creamos en nuestra mente lo que queremos), las  emociones (lo que sentimos respecto a ese pensamiento), las palabras (que responden al cómo me comunico con los demás) y las acciones que se emprenden para lograrlo.

Sabiendo esto, es válido conectar la acción con el propósito que nos lleva a hacerlo, ese ¿para qué? que nos alienta a seguir, a creer, a crear y a manifestar.

Así que si quieres algo, primero sé tú eso que quieres, intégralo a tu vida para que lo que te llegue tenga un propósito de amor, que es el único que nos permite crecer y transformarnos, su contrario, el miedo, imposibilita, nos hace perder la FE.

 

Te propongo los siguientes elementos que te ayudarán a construir tu propio plan, dales tú el orden que te haga más sentido.

 

Habla de lo que quieres que suceda en tu vida.  Evita la expresión “es que no quiero”, en su lugar define qué quieres.

Enfócate hacia ese propósito, así no estés pasando por un buen momento, piensa que todo es parte del proceso.

Si algo te hace palpitar el corazón, si te genera pasión, hazlo, si caes, levántate, eso sí cuando ya tu corazón no te palpite por ese propósito, suéltalo.

Que tu agradecimiento sea una constante en tu vida. La gratitud eleva el estado de consciencia.

Sintonízate con lugares, situaciones, personas que hagan más maravilloso tu mundo, conéctate con la abundancia; la queja nos aleja del merecimiento.

Cree en ti.

Define con quien quieres lograr tu propósito y conforma tu equipo.

Lo demás llega, confía en ti.

 

Catalina María Mariscal Ortiz