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¡Yo decreto!

Paola Tatiana Sánchez Montoya

Los seres humanos diariamente tenemos pensamientos frecuentes desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, incluso en ocasiones en la noche mientras dormimos esos pensamientos continúan en nuestra mente, al levantarnos los llamamos sueños. Todos estos pensamientos humanos nos convierten en seres clarividentes.

Estos pensamientos generan imágenes mentales como una corriente energética, con sus raíces conectadas a los ojos para permitirles observar su contexto día a día; se conectan al oído para posibilitar la escucha de las interconexiones ambientales y humanas; se conectan con el olfato para garantizar la percepción de olores de la fauna, flora y hormonas humanas; y al final, se conectan con la lengua para pronunciar melodiosas palabras que unidas forman frases e ideas, que contextualizadas pueden llegar a ser Decretos.

El Decreto humano en un acontecimiento supremo con alto poder energético que puede lograr resultados superiores a las leyes ecuménicas, para ello requiere que el ser humano tenga un entrenamiento profesional de seres humanos que les permita ser maestros o en nuestro sumario “Alquimistas”, y así conocer su contenido vivencial y cósmico, que les permita concientizarse en la conexión de la razón y emoción.

Cuando el ser humano ha comprendido estas conexiones, así mismo, iniciará su aplicación dentro de la reflexión humana. Una corriente cíclica lo lleva a tramitar sus escrituras, aflorar sus alcances y el uso adecuado de sus acciones, a deleitarse con sus satisfacciones, y a Decretar sus metas en el corto, mediano y largo plazo.

Hoy el ser humano Decreta día a día sus actividades del lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo, lo lleva a los meses del año, o a un año específico.

Para Decretar se requiere de una fuerza interior tan potente que debe permitirse autorizar, que tiene un proceso de vida que trabaja peldaño por peldaño, que verdaderamente esas interacciones energéticas son el permiso para reconocerse como un ser de abundancia y atracción, y para materializarlo tiene su propio poder: EL PODER DE LA PALABRA.

El medio es Decretarse como un ser de exitoso, afirmativo, creativo, feliz, próspero y todo lo que usted quiera lograr ser. Cada vez que tenga un pensamiento como fuente inicial, recuerde que debe interconectarlo, para que termine en un Decreto que afirme ideas divinas que se conviertan en realidad.

Y como invitación final, al Decretar evite colocar la palabra “no”, esta palabra hace que se presenten corto circuitos en su decreto y que encuentre obstáculos para el logro de las metas, por ello resalte la palabra “si”, ésta palabra hace fluir tu camino, facilita la manifestación de las metas y logra que tus visiones sean un auténtico triunfo de vida.